miércoles, 13 de enero de 2010

Michael White: Giordano Bruno

Este libro tiene su historia. En primer lugar no recordaba haberlo leído ni saber que lo tenía, pero al leer el de la entrada anterior y moverme por mi biblioteca –buscando Historia del telescopio, de Asimov, del que hablaré próximamente- me lo encontré de repente. Cuál no sería mi sorpresa al encontrar en su interior subrayados anteriores. Y no sólo lo había leído, sino que lo había comentado. Concretamente en octubre de 2005.

El comentario allí escrito sigue siendo perfectamente válido 5 años después, así que no voy a repetirme aquí. Simplemente decir que muchos fundamentalistas cristianos deberían leer el libro para darse cuenta de algunas mentiras propagadas por el negocio de la religión cristiana.

Para terminar sólo quiero copiar unas palabras de la página 32:

Para aquel problema sólo podía haber una solución: los gobernantes tendrían que llenar los huecos. En otras palabras, tendrían que inventarse la doctrina [El subrayado es mío]. Y así fue como en el año 352, el emperador Constantino […]

La reunión se celebró en Nicea, en lo que actualmente es Turquía, y fue conocida como el Primer Concilio de Nicea. Fue allí, en 352, donde muchos de los que hoy en día son considerados dogmas fundamentales de la Iglesia fueron diseñados y plasmados para los hombres por otros hombres actuando en representación de un Dios que no participó en el concilio.

Creo que es sufciente.