lunes, 23 de agosto de 2010

David Grinspoon: Lonely Planets

image Pese a que el título nos puede llevar a pensar que estamos ante un estudio sobre planetología, el subtítulo nos aclara de qué va: La filosofía natural de la vida alienígena. Pero no nos engañemos, no es un libro dedicado a los platillos volantes, abducciones y demás mamarrachadas. El libro es un estudio serio sobre exobiología y, aunque se vea obligado a tocar esos temas, los pone en su sitio.
Comenzamos con una introducción sobre el origen del universo y de los planetas, explicándonos, de forma rápida, cómo se cree se han creado, y cómo ha podido surgir la vida en ellos. Repasa todas las teorías al uso: panspermia, evolución, siembra controlada… También menciona el diseño inteligente y otras petisoperías religiosas, poniéndolas en el sitio que les corresponde dentro de lo que realmente pudo ocurrir.
En lo que es el corazón del libro nos habla de la posibilidad de vida extraterrestre, comenzando con Marte y otros planetas del sistema solar y terminando en qué es necesario y en qué tipo de lugares, dentro del universo, pudiera haber vida.
Aquí el autor se sale un poco de la opinión consuetudinaria en la que la vida únicamente puede estar basada en el agua y dentro de los rangos de temperatura habituales. Personalmente estoy con él, ya que dado el tamaño del universo y el principio de mediocridad, es casi seguro que haya vida, de cualquier tipo, fuera de nuestro planeta.
También comenta en detalle la parte opuesta, en la que pudiera ser que nosotros fuéramos la única especie sentiente del universo (y también que ni siquiera fuéramos inteligentes según el nivel de otras razas)…
Lo cierto es que en el libro se recorren todas las posibilidades, y el autor separa sus propias creencias de lo que realmente se sabe o se supone que se sabe.
Una de las cosas que más me ha llamado la atención del libro es la teoría de Gaia del autor, que se diferencia un poco –y creo que justamente- de las teorías gaianas al uso. Sólo por eso merece la pena leer el libro y comprender los razonamientos del autor, que me parecen muy justos y acertados.
Parece ser que el libro se sale un poco de la línea común aceptada en exobiología, en la línea de Sagan (amigo del padre del autor) y otros, y ciertamente coincide con mis propios pensamientos.
El libro termina con un buen repaso y varapalo a los amigos de las caras marcianas, las estructuras en la luna, los platillos volantes y las abducciones centradas en los aparatos genitales de las víctimas…
Lo único malo de la edición Kindle es que faltan la mayoría de ilustraciones (y eso que no abundan en el libro).