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domingo, 29 de enero de 2012

El tejido del cosmos, Brian Greene


Sólo he visto otra reseña más o menos seria de este libro, y es esta. Estoy totalmente de acuerdo con ella, aunque me gustaría añadir algo más.

Greene es un reconocido experto en la teoría de cuerdas y se encuentra en la punta de la investigación sobre el tema, por lo que mucho de lo que leemos aquí está, en cierta medida, sesgado hacia sus conocimientos. Tienes que haber leído a Smolin y a otros detractores de la teoría de cuerdas para comprender dónde están las cosas escondidas debajo de la alfombra. No obstante, a veces nos lo deja entrever, sobre todo en los últimos capítulos del libro.

Un ejemplo de ello es el hecho de que nombra, de refilón, la teoría de lazos, de la que apenas explica nada, siendo otra teoría tan válida como la suya. También oculta el gravísimo problema matemático que hay en las cuerdas, ya que tiene tantos parámetros que cualquier cosa es posible siempre que se ajusten de forma adecuada.

Lo que sí que toca, pero nombra de pasada, es el tema de la equivalencia matemática de las cinco teorías, y es que, pese a ser equivalentes matemáticamente hablando, físicamente no lo son, y donde unos parámetros tienen unos valores, en la otra son completamente diferentes, o más bien inversos.

Personalmente creo que la Teoría M podría explicar el funcionamiento del universo, pero creo que adolece del mismo problema que la mayoría de teorías imperantes: siempre dependen de un soporte físico fijo, mientras que la de lazo no, y siempre que una nueva teoría ha superado a la anterior lo ha sido porque ha eliminado (o echado hacia atrás) dicho soporte.

De todos modos es un libro que te deja bien claro el estado actual (bueno, de hace unos cinco o seis años) de la física y la cosmología.

domingo, 5 de junio de 2011

A step farther out, Jerry Pournelle

Este libro fue originalmente publicado en 1978 y revisado en 1994. La edición actual, creo que sólo disponible en formato electrónico, ha sido vuelta a comprobar este mismo 2011 aunque, como dice el autor, tan sólo haya tenido de añadir algunos comentarios de contexto.

No obstante el libro quiere ser una cosa pero termina resultando otra bastante diferente una vez que lo leemos con la perspectiva actual.

Fue escrito en plena crisis existencial de algunos divulgadores que vaticinaban que la cultura estadounidense y su tecnología, de no ser reducida drásticamente, acabarían en un desastre maltusiano de proporciones universales. Básicamente venían a decir que o bien dábamos un paso atrás o bien estábamos abocados al caos social y ecológico antes del 2000.

Próceres de este pensar fueron, entre otros, Asimov, del que yo bebía con ansia sus traducciones unos años después, compensadas por otros como Carl Sagan, mucho más fríos a la hora de comentar el desastre que, finalmente, no se produjo.

Pues bien, este libro es un intento de contrarrestar esa corriente que, quizás por suerte, no llegó a verse cumplida. Me hubiera gustado a mi ver al patillas respondiendo a alguna pregunta capciosa de no haber muerto tempranamente… Y eso es lo que el libro no quiere ser: una defensa del positivismo, del avance tecnológico y de que, usando los recursos de forma adecuada, podemos, no sólo evitar el caos, sino remontarnos a él y crecer.

La intención del autor, al menos por el comentario a esta edición, es presentarnos un estudio sobre las posibles salidas tecnológicas de la humanidad. Nos habla de la fusión, de las energías renovables, de la necesidad de salir al espacio para expandirnos y para recolectar los recursos que allí hay.

Y para más inri, el libro apenas ha sido actualizado en algunos aspectos importantes. Se dan razones que, siendo válidas en su momento, ahora no lo son. Hablamos, por ejemplo, de ciertos proyectos espaciales largo tiempo abandonados porque llegaron a puntos sin salida. El reactor Bussard, la impulsión por rayos láser, la energía de microondas radiadas desde el espacio gracias a la colocación de plantas solares orbitales, y un largo etcétera.

El problema está en que se sabe son inviables o muy peligrosas. Los cohetes propulsados por energía atómica no son posibles por los potenciales problemas ambientales si uno sólo llegara a explotar, los haces de microondas no son tan eficaces como los presenta, y el viaje por el espacio no es tan fácil.

Leyendo el libro me ha recordado esas novelas pulp en las que el protagonista, genio, ingeniero y héroe, inventa y construye en pocos días su artefacto y lo hace funcionar a la primera. En esta obra se lee el mismo entusiasmo por ciertas investigaciones que ya sabemos no son tan fáciles.

Por poner un ejemplo, en el libro se presenta la investigación en fusión como algo que ha sido detenido por algún tipo de interés político, tanto en la URSS como en USA, más que por problemas técnicos. Sin embargo ahora sabemos que no, que la fusión, y más todavía la fría, es muy difícil de conseguir, dados los recientes y no tan recientes fracasos.

Todo el libro es así, poniéndonos el caramelo delante de la boca y diciéndonos que tal o cual cosa podría ser posible hoy en día (y en los 90, y en los 80) con sólo dedicar el esfuerzo adecuado, dejándonos el mal sabor de boca de reconocer que ni antes ni ahora son, la mayoría, posibles.

Por lo tanto la obra no es más que una (bella, eso sí) mirada hacia unos tiempos más idealistas y más inocentes. Lo que sí os puedo comentar es el placer que me ha producido leer este libro y los recuerdos que me ha traído de mis tiempos adolescentes y pre-adolescentes cuando solía leer las mismas cosas vistas desde ese mismo punto de vista.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Hawking & Mlodinov: The Grand Design

Quiero decir que este libro es un insulto para el lector, o más bien para el comprador. La mitad de las escasas 208 páginas la conforman un glosario y el índice.

Pero el mayor insulto no radica en eso, el mayor insulto está en que se trata de un libro a medio terminar, dejando al lector con la miel en los labios sobre la Teoría M (que no es más que los cinco grupos de teorías de supercuerdas más la cromodinámica cuántica, todas ellas rodeadas dentro de un cuadrado –que por cierto es uno de los chistes que aparecen en el libro), que el autor no explica ni por asomo.

No obstante dejar la cosa a medio, el libro es bastante bueno porque aclara en muy pocas páginas lo que en otros del mismo tipo (es decir, de divulgación) tardan páginas y páginas de complicadas explicaciones para, al final, no aclararnos nada.

Ciertamente lo poco que trae está expresado con un sincretismo y claridad rayanos en la genialidad, pero el defecto es que se queda a medias… Espero que no sea porque el amigo Hawking esté en las últimas y viendo que no le iba a dar tiempo a terminarlo, lo dejara así.

El libro contiene algunas imágenes muy bellas a todo color (también en la edición Kindle, que es la que he leído), y trae insertas varias caricaturas humorísticas de gran valor ya que, haciendo relación al texto, se ríen de él.

De todos modos, si alguien siente curiosidad por la Teoría M, el libro de Greene, El Universo Elegante, la cubre bastante bien, aunque ya se encuentra un poco desactualizado porque, si no recuerdo mal, no nombra teoría del multiverso ni la materia y energía oscuras, que, si bien el libro de Hawking trata lo primero, ni por asomo nombra lo segundo, dejándonos ver las dos corrientes actuales dentro de la cosmología.

El tema de dios (no, no es una errata), tan cacareado en los medios de comunicación cuando anunciaron el libro, se toca de soslayo cuando el autor afirma que éste no hace falta según las nuevas teorías.

lunes, 23 de agosto de 2010

David Grinspoon: Lonely Planets

image Pese a que el título nos puede llevar a pensar que estamos ante un estudio sobre planetología, el subtítulo nos aclara de qué va: La filosofía natural de la vida alienígena. Pero no nos engañemos, no es un libro dedicado a los platillos volantes, abducciones y demás mamarrachadas. El libro es un estudio serio sobre exobiología y, aunque se vea obligado a tocar esos temas, los pone en su sitio.
Comenzamos con una introducción sobre el origen del universo y de los planetas, explicándonos, de forma rápida, cómo se cree se han creado, y cómo ha podido surgir la vida en ellos. Repasa todas las teorías al uso: panspermia, evolución, siembra controlada… También menciona el diseño inteligente y otras petisoperías religiosas, poniéndolas en el sitio que les corresponde dentro de lo que realmente pudo ocurrir.
En lo que es el corazón del libro nos habla de la posibilidad de vida extraterrestre, comenzando con Marte y otros planetas del sistema solar y terminando en qué es necesario y en qué tipo de lugares, dentro del universo, pudiera haber vida.
Aquí el autor se sale un poco de la opinión consuetudinaria en la que la vida únicamente puede estar basada en el agua y dentro de los rangos de temperatura habituales. Personalmente estoy con él, ya que dado el tamaño del universo y el principio de mediocridad, es casi seguro que haya vida, de cualquier tipo, fuera de nuestro planeta.
También comenta en detalle la parte opuesta, en la que pudiera ser que nosotros fuéramos la única especie sentiente del universo (y también que ni siquiera fuéramos inteligentes según el nivel de otras razas)…
Lo cierto es que en el libro se recorren todas las posibilidades, y el autor separa sus propias creencias de lo que realmente se sabe o se supone que se sabe.
Una de las cosas que más me ha llamado la atención del libro es la teoría de Gaia del autor, que se diferencia un poco –y creo que justamente- de las teorías gaianas al uso. Sólo por eso merece la pena leer el libro y comprender los razonamientos del autor, que me parecen muy justos y acertados.
Parece ser que el libro se sale un poco de la línea común aceptada en exobiología, en la línea de Sagan (amigo del padre del autor) y otros, y ciertamente coincide con mis propios pensamientos.
El libro termina con un buen repaso y varapalo a los amigos de las caras marcianas, las estructuras en la luna, los platillos volantes y las abducciones centradas en los aparatos genitales de las víctimas…
Lo único malo de la edición Kindle es que faltan la mayoría de ilustraciones (y eso que no abundan en el libro).

viernes, 4 de junio de 2010

Marcelo Gleiser: A Tear at the Edge of Creation

Dicen que Marcelo es una segunda versión de Carl Sagan, y lo cierto es que el libro así lo parece. Dado que no he leído a Sagan en inglés, no puedo comparar, pero parece que es así. El libro empieza con una introducción sobre religión y cómo la ciencia la ha ido apartando hasta el punto de no necesitarla para casi nada.

Ante tus ojos, y gracias a los avances en astrofísica y cosmología, Marcelo te va demostrando cómo Dios retrocede ante ellos y cómo la ciencia es capaz de ir explicándolo todo poco a poco.

Luego le toca al tema de la biología y la vida, y aquí, pese a que nuestros conocimientos son algo menores, también vemos cómo la religión tiene que retroceder a pasos agigantados.

Aparte de eso, el libro es una buena introducción a los aspectos más avanzados de la cosmología y biología.

Por otro lado, el autor se coloca en el grupo de los que piensan que jamás habrá una teoría de la unificación y que siempre, siempre, habrá aspectos nuevos y no cubiertos por dichas teorías.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Gell-Mann: El quark y el jaguar

clip_image002 Este es un libro que compré hace mucho tiempo y no sé por qué se me olvidó leer, o más bien fui posponiéndolo para encontrar el momento oportuno, momento que no llegó y después se convirtió en habitual de mi estantería y pensé que ya lo había leído, hasta que una conversación sobre ciencia ficción en un foro dedicado a los cachivaches electrónicos de leer me llevó a revisar mis Ultramares… Para sorpresa mía encontré hasta siete novelas sin leer, de esas que uno va comprando y colocando en su orden adecuado y luego se olvida de que las tiene.

Como consecuencia de ello, hice una rápida revisión de más estantes y me encontré con todavía más volúmenes pendientes aparte de los que ya sabía. Entre ellos se encontraba este que aquí estoy comentando. Como fue el más apetecible de todos, lo cogí.

Gell-Mann es un físico premio Nobel que ha estudiado y deducido, entre otras cosas, los quarks y la cromodinámica cuántica. Es un investigador pluridisciplinar que lo mismo estudia biología que física o botánica, lo que se evidencia en este libro.

La idea del autor es la de darnos un repaso a los niveles de complejidad que hay en nuestro universo, desde la teoría cuántica hasta la ecología, pasando por muchos otros ámbitos como la psicología o la teoría de la evolución.

También nos explica la estratificación en la ciencia, cómo la mecánica cuántica se acerca a la física clásica y a la química, y cómo ésta última se interrelaciona con la bioquímica y así recorriendo todos los niveles posibles, sin olvidar temas tan disparejos como la informática y la ecología.

El texto es muy agradable de leer y, pese a la profundidad del mismo, apenas hay detalles excesivamente técnicos, en contraposición a otros libros de divulgación, que se centran más en los detalles que en la esencia, porque este es un libro de esencias, algo parecido al GEB pero mucho menos pesado, pedante, engorroso y autocomplaciente.

Es un libro para pensar, para plantearte el universo y la condición humana, para aprender sobre los aspectos cognitivos y sociales. Es una recopilación de todo, una maravilla escrita que uno no debe perderse.

No te asustes, en él no hay nada excesivamente técnico y sí muy revelador sobre nuestra relación con y hacia el universo.

No debes perdértelo.

sábado, 31 de octubre de 2009

Ann Druyan (editora): The Variety of Scientific Experience

Este es el libro de prueba que compré desde el propio Kindle Internacional. Me pareció una buena compra, el bajarme un libro que recogiera algo de Carl Sagan, que fue uno de mis héroes de juventud y del que tengo prácticamente todo lo que pude comprar en castellano, por supuesto, Cosmos y El Cometa incluidos. De hecho, no hace ni tres semana que me releí el primero de ellos. Lo que toca un poco los cojones es que la edición electrónica sea más cara que la de papel, cosa que parece ser que está pasando con algunos libros.

En esta recopilación, Ann Druyan (la esposa de Sagan), recoge las nueve charlas que Sagan dio en 1985 en la Universidad de Glasgow con el título de Natural Theology y que se conocen como las Gifford Lectures.

Si re repente has echado la cabeza hacia atrás, un poco estupefacto de ver a Sagan hablar de religión, que no te extrañe tanto. Las tres constantes del autor son el estudio de la posibilidad de vida extraterrestre, su trabajo con las sondas espaciales de la época y su aversión hacia la paraciencia, las maguferías y demás charlatanerías (entre las que está incluida la religión). De hecho, su única novela, Contacto, tiene como principal ingrediente exactamente estos tres temas.

Si no fuera por el formato del libro, en el que las ilustraciones van por un lado y el texto por el otro -cosas de pasar algo con poco cuidado a edición electrónica-, su lectura hubiera sido de lo más cómoda e interesante. En mi caso, muchas de las ideas vertidas en el libro son viejas y conocidas, y a veces resulta tedioso volver a leer siempre la misma justificación sobre algo que es evidente por sí mismo y que no necesita ninguna.

Pero entiendo que haya gente que no lo tenga tan claro como yo, de hecho recuerdo haber expresado los mismos argumentos en muchas de mis conversaciones de juventud con mucha gente, argumentos sacados del propio Sagan, Asimov y otros. Incidentalmente tampoco está de más recordarlos.

Sagan arremete gentil pero sin contemplaciones contra los creyentes en ovnis, experiencias o poderes paranormales, religiones y demás. Y a mi modo de ver lo hace muy bien, sin dejar a los creyentes salida alguna excepto la de la fe: es decir, me da igual lo que digas, yo creo y punto.

El libro, que no es muy largo, termina con una serie de preguntas y respuestas que se hicieron en las charlas. Quizás sea esta la parte más interesante de todo el libro. Da gusto leer cómo cierra puertas, transforma las preguntas intransigentes en risas y explica de forma coherente por qué el que pregunta se equivoca.

lunes, 10 de agosto de 2009

Michiu Kaku: Physics of the Impossible

Recomendado, o más bien no recomendado, y con razón, por la sección de libros de la revista Analog, el libro no carece de prendas, si bien resulta demasiado flojo en cuanto a contenidos técnicos.

Pese al título (Física de lo Imposible), el libro contiene buenas dosis de divulgación, y lo que es más importante, divulgación de casi ultimísima hora, pese a que los contenidos sean muy flojos, lo que viene a decir que como tengas algunos conocimientos, por pocos que sean, ya sabes qué es lo que contiene el volumen.

Principalmente orientado a las ciencias espaciales, que por cierto son la especialidad del autor, no desdeña entrar en otros temas. Pese a ser uno de los teóricos de la teoría de cuerdas –que levanta ampollas entre quienes la apoyan y quienes no-, en el libro dicha teoría es una más de entre todas las posibles, si bien es cierto que la pone por encima.

El libro se divide en tres partes, cada una de ellas engloba las diferentes “clases” de imposibilidades (del I al III) que el autor piensa está analizando. En las de Clase I, los avances actuales no permiten dichas cosas, pero quizás en unos cientos de años sean posibles. En las de Clase II necesitaremos avanzar mucho y conocer mucha más ciencia para llevarlas a cabo. Y finalmente las de Clase III están completamente fuera de las leyes de la física, más allá de cualquier posibilidad a no ser que cambie nuestra concepción del universo o podamos modificar dichas leyes básicas.

Cada capítulo empieza con un comentario sobre alguna tecnología de alguna novela de ciencia ficción, para pasar luego a explicarnos por qué no es posible y cómo, avances mediante, podría serlo. Ciertamente los ejemplos de las novelas son trasnochados y dan una idea de que Kaku ha leído poca ciencia ficción últimamente, amén de un tono de superioridad que da muy mala impresión para el aficionado, sobre todo si éste se da cuenta de que el autor no tiene ni puta idea de ciencia ficción.

Durante la disertación el autor nos va desgranando temas relacionados con la materia de la que se está hablando, aunque en algunos puntos se va por los Cerros de Úbeda o más allá, aunque siempre en tono comedido y explicativo.

La clasificación de los tipos de imposibilidades es, cuando menos, un tanto extraña. Entre las de Tipo I están los campos de fuerza, la invisibilidad, los phasers y las Estrellas de la Muerte, el teletransporte, la telepatía y la psicoquinesia (¡toma ya!), los robots, los extraterrestres y los platillos volantes, las naves espaciales, la antimateria y los anti-universos (antimateria y demás).

Las de Clase II engloban el viaje más rápido que la luz, el viaje en el tiempo y los universos paralelos. Finalmente, las de Clase III son las máquinas del movimiento perpetuo y la precognición.

El autor no ha andado muy fino en la clasificación, porque las justificaciones de por qué muchos de estos elementos podrían ser posibles en cada escala de futuro no están muy claras, y menos aún en temas como la telepatía, la psicoquinesia y la precognición, que en primer lugar y personalmente me parecen estupideces y en segundo lugar no andan muy finamente entendidas por el autor.

En fin, que si quieres pasar un rato sin más, este es tu libro. Si buscas algo más serio, mejor cógete otra cosa.

martes, 28 de julio de 2009

Neil deGrasse Tyson: Death by Black Hole: And Other Cosmic Quandaries

Edición para el Kindle, ignoro si la versión en papel tiene gráficos, pero esta apenas un par de tablas y alguna ecuacioncilla famosilla.

Pese a lo exagerado del título, el libro es una obra de calidad muy al estilo del Cosmos de Carl Sagan. Recopilación de una serie de 42 artículos publicados en la revista Natural History, en la que el autor, que es Director del Planetario Hayden de Nueva York, nos muestra un breve recorrido por los temas astrofísicos y cosmológicos más importantes.

A pesar de ser una recopilación, el texto tiene mucha continuidad y variedad (recuerdo ciertas antologías asimovianas en las que había veinte artículos casi repetidos uno al lado del otro), y de hecho se lee de un tirón.

Ya hemos dicho que el tono es ameno y divulgador, muy bien planteada –y en cierta medida original- la continuidad lógica de cada capítulo, aunque peque de cierta flojedad en los contenidos.

En 320 páginas que tiene la edición en papel se pueden contar muchas cosas, pero el autor prefiere contar con suavidad y plasticidad a embeber un dato detrás de otro, por lo que el libro flojea en cuanto a hechos, no obstante cumple plenamente como obra de divulgación.

Por otro lado el libro está muy actualizado, tratando temas como los GRB y los Quásares, pasando por la materia oscura y algo de teoría de cuerdas y física cuántica, y ciertamente consigue con mucho éxito convertir esas materias áridas en algo bastante divertido y entretenido de leer.

Una buena recomendación si no sabes mucho de ciencias astrofísicas y cosmológicas (y sabes inglés, claro).