sábado, 31 de octubre de 2009

Ann Druyan (editora): The Variety of Scientific Experience

Este es el libro de prueba que compré desde el propio Kindle Internacional. Me pareció una buena compra, el bajarme un libro que recogiera algo de Carl Sagan, que fue uno de mis héroes de juventud y del que tengo prácticamente todo lo que pude comprar en castellano, por supuesto, Cosmos y El Cometa incluidos. De hecho, no hace ni tres semana que me releí el primero de ellos. Lo que toca un poco los cojones es que la edición electrónica sea más cara que la de papel, cosa que parece ser que está pasando con algunos libros.

En esta recopilación, Ann Druyan (la esposa de Sagan), recoge las nueve charlas que Sagan dio en 1985 en la Universidad de Glasgow con el título de Natural Theology y que se conocen como las Gifford Lectures.

Si re repente has echado la cabeza hacia atrás, un poco estupefacto de ver a Sagan hablar de religión, que no te extrañe tanto. Las tres constantes del autor son el estudio de la posibilidad de vida extraterrestre, su trabajo con las sondas espaciales de la época y su aversión hacia la paraciencia, las maguferías y demás charlatanerías (entre las que está incluida la religión). De hecho, su única novela, Contacto, tiene como principal ingrediente exactamente estos tres temas.

Si no fuera por el formato del libro, en el que las ilustraciones van por un lado y el texto por el otro -cosas de pasar algo con poco cuidado a edición electrónica-, su lectura hubiera sido de lo más cómoda e interesante. En mi caso, muchas de las ideas vertidas en el libro son viejas y conocidas, y a veces resulta tedioso volver a leer siempre la misma justificación sobre algo que es evidente por sí mismo y que no necesita ninguna.

Pero entiendo que haya gente que no lo tenga tan claro como yo, de hecho recuerdo haber expresado los mismos argumentos en muchas de mis conversaciones de juventud con mucha gente, argumentos sacados del propio Sagan, Asimov y otros. Incidentalmente tampoco está de más recordarlos.

Sagan arremete gentil pero sin contemplaciones contra los creyentes en ovnis, experiencias o poderes paranormales, religiones y demás. Y a mi modo de ver lo hace muy bien, sin dejar a los creyentes salida alguna excepto la de la fe: es decir, me da igual lo que digas, yo creo y punto.

El libro, que no es muy largo, termina con una serie de preguntas y respuestas que se hicieron en las charlas. Quizás sea esta la parte más interesante de todo el libro. Da gusto leer cómo cierra puertas, transforma las preguntas intransigentes en risas y explica de forma coherente por qué el que pregunta se equivoca.