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lunes, 23 de abril de 2012

Enigma, Cebrián, Cardeñosa, Canales y Callejo

El libro es la contrapartida de un programa de radio conocido como la tertulia de las 4C, que hace referencia a la inicial de los apellidos de los cuatros intervinientes: Juan Antonio Cebrián, Bruno Cardeñosa, Carlos Canales y Jesús Callejo, y parece ser que celebra el décimo aniversario de la emisión.

Recoge una serie de artículos más o menos cortos, todos ellos inferiores a las 10 páginas, que condensan y resumen muchos misterios, algunos resueltos, otros sin resolver.

Nada más comenzar a leerlo me vino a las meninges otra obra similar y que creo que ésta intenta imitar con, a mi modo de ver, mucho menos caché: Y digo yo… de Giménez del Oso.

Pese a ser un volumen mucho más moderno y actualizado, y a tener más entradas, lo cierto es que los misterios dejan mucho que desear. Tanto por el planteamiento y el desarrollo, como por la falta de seriedad en muchos casos (hay que reconocer que no todos).

Sin entrar en el contenido, el libro tiene enormes párrafos que claramente deberían estar divididos, aunque no sé si esto se debe a la edición digital consultada o al libro original en papel. Lo cierto es que esa densidad de letras se hace bastante prolija de leer.

A eso hay que añadir (o no, si el original está bien) el hecho de que el tratamiento de los enigmas peca un poco de magufero, al más puro estilo sensacionalista de otros autores de mucho menos relumbre y seriedad (y no quiero nombrar a ninguno porque no merecen ni el papel en el que escriben).

Con esto no quiero decir que la obra no sea seria, que lo es, sino a que ciertas explicaciones se centran más en lo accesorio al misterio que en lo realmente importante. Es decir, que si existe una explicación algo más mágica, se usará esta en lugar de centrarse en lo que realmente haya de realidad.

Y como no podía ser de otro modo, también tenemos los típicos misterios Nazis de siempre, que personalmente creo están tratados de forma más que pésima y dejados abiertos cuando hace ya muchos años que se sabe, y bien, que no eran tales, como las supuestas súper armas del régimen.

Desde mi punto de vista es un libro que apenas cubre el aprobado más básico, con un intento de los autores de dar relevancia a lo que no lo tiene, supongo que para intentar contentar al brazo duro y al blando de ambos bandos (me refiero a los que leemos magufos para partirnos la jeta de risa y los que creen a pies juntillas en todas esas tonterías).

Lo dicho, obra únicamente para los muy interesados en el tema y poco más.

 

lunes, 17 de octubre de 2011

Y digo yo…, Giménez del Oso

Este es un libro un tanto especial por dos motivos. El primero de ellos es que no se puede vender ya que forma parte íntegra de la revista Enigmas y por consiguiente fue regalado por la misma. El segundo viene por el hecho de que es un homenaje póstumo a Jiménez del Oso y que reúne una selección de editoriales de la revista.

Acostumbrados a los pseudoinvestigadores actuales de lo paranormal, que parecen fantoches más que otra cosa, subidos al carro de la imbecilidad supina y del chupar cámara, uno se reencuentra con Jiménez del Oso y descubre que también hay, en oposición a los imbéciles, investigadores serios y que, creencias personales aparte, aplican la rigurosidad de la investigación periodística a los misterios.

Ya lo he dicho: no esperes maguferías ni gilipolleces de esas. Los 43 editoriales incluidos en el libro rebosan seriedad y objetividad sobre los temas más variados, llegando algunas veces hasta el satirismo y el humor ácido, pasando por la crítica a todo lo que existe y lo que no.

Olé por Jiménez, por su seriedad, por su dureza al tratar muchos temas caros a los maguferos y ya de paso a los religiosos, pero sin olvidar a los poderes fácticos y a la madre que los parió. La mente de ese hombre debió ser un cuchillo afilado cual navaja de barbero que seguro tajaría a diestro y siniestro a tanto tontolaba suelto como había.

Lástima que muriera de cáncer, y lástima que nadie más haya podido secundar su seriedad.

NOTA: El libro, si te interesa, seguro que puedes encontrarlo por los lugares habituales de la red.

De todos modos, si alguien quiere leer alguno de los artículos que aparecen en el libro, aquí hay dos enlaces que recogen algunos:

  • http://gnoblis.ingamevg.com/tag/fernando-jimenez-del-oso/
  • https://www.facebook.com/notes/fernando-jiménez-del-oso-realizada-por-la-familia/y-digo-yo-de-f-jiménez-del-oso/210058172374095

jueves, 16 de septiembre de 2010

Richard Dawkins: The God Delusion

Casi no voy a comentar nada sobre el mismo y os dejo el enlace de la Wikipedia en castellano y en inglés, que considero explican mejor que yo le libro.

Sólo decir que el libro debería ser una lectura obligatoria en cualquier colegio o universidad porque pone los puntos sobre las íes, a veces con algo de humor negro. La lástima es que, como pasa con la mayoría de libros buenos, no está traducido al castellano (¿Por qué será que sólo se traduce la morralla?).

Wikipedia en castellano

Wikipedia en inglés.

sábado, 31 de octubre de 2009

Ann Druyan (editora): The Variety of Scientific Experience

Este es el libro de prueba que compré desde el propio Kindle Internacional. Me pareció una buena compra, el bajarme un libro que recogiera algo de Carl Sagan, que fue uno de mis héroes de juventud y del que tengo prácticamente todo lo que pude comprar en castellano, por supuesto, Cosmos y El Cometa incluidos. De hecho, no hace ni tres semana que me releí el primero de ellos. Lo que toca un poco los cojones es que la edición electrónica sea más cara que la de papel, cosa que parece ser que está pasando con algunos libros.

En esta recopilación, Ann Druyan (la esposa de Sagan), recoge las nueve charlas que Sagan dio en 1985 en la Universidad de Glasgow con el título de Natural Theology y que se conocen como las Gifford Lectures.

Si re repente has echado la cabeza hacia atrás, un poco estupefacto de ver a Sagan hablar de religión, que no te extrañe tanto. Las tres constantes del autor son el estudio de la posibilidad de vida extraterrestre, su trabajo con las sondas espaciales de la época y su aversión hacia la paraciencia, las maguferías y demás charlatanerías (entre las que está incluida la religión). De hecho, su única novela, Contacto, tiene como principal ingrediente exactamente estos tres temas.

Si no fuera por el formato del libro, en el que las ilustraciones van por un lado y el texto por el otro -cosas de pasar algo con poco cuidado a edición electrónica-, su lectura hubiera sido de lo más cómoda e interesante. En mi caso, muchas de las ideas vertidas en el libro son viejas y conocidas, y a veces resulta tedioso volver a leer siempre la misma justificación sobre algo que es evidente por sí mismo y que no necesita ninguna.

Pero entiendo que haya gente que no lo tenga tan claro como yo, de hecho recuerdo haber expresado los mismos argumentos en muchas de mis conversaciones de juventud con mucha gente, argumentos sacados del propio Sagan, Asimov y otros. Incidentalmente tampoco está de más recordarlos.

Sagan arremete gentil pero sin contemplaciones contra los creyentes en ovnis, experiencias o poderes paranormales, religiones y demás. Y a mi modo de ver lo hace muy bien, sin dejar a los creyentes salida alguna excepto la de la fe: es decir, me da igual lo que digas, yo creo y punto.

El libro, que no es muy largo, termina con una serie de preguntas y respuestas que se hicieron en las charlas. Quizás sea esta la parte más interesante de todo el libro. Da gusto leer cómo cierra puertas, transforma las preguntas intransigentes en risas y explica de forma coherente por qué el que pregunta se equivoca.

sábado, 5 de septiembre de 2009

¿Y ahora, qué?

Si, sí, ¿y ahora, qué, tontos del culo? ¿Qué? ¿Que no sabes a qué me refiero? Pero si está clarísimo, estoy hablando de la magufería del siglo: eso que decís de que los americanos no estuvieron en la Luna y que fue todo un montaje.

Hace no mucho la propia NASA publicó las fotos del Apolo 11 y de otros alunizajes. Están aquí: http://www.nasa.gov/mission_pages/LRO/multimedia/lroimages/apollosites.html, y la cosa está lo suficientemente clara como para acallar a todos los bocazas y los amigos de las teorías conspiroparanoicas.

Pero claro, esas fotos son de la NASA y las puede haber falsificado.

Pero hace apenas unos días, otra sonda, esta vez india, fotografió las huellas del alunizaje del Apolo 15 en 1971. Un comentario y una foto aquí. Y aquí una noticia de fuentes cercanas.

¿Y ahora qué? ¿También están conchabados para falsificar las fotos? ¿O la pérdida de la sonda india se debe a que el gurpo de conspiradores secretos que la han abatido para que desvele más secretos secretosos?

Anda, que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo. Que os den.

martes, 18 de agosto de 2009

Hoagland y Bara: Dark Mission: The secret History of NASA

Lástima del dinero gastado en el libro, menudo montón de basura. Compré el libro sin haber leído comentarios en la web, cosa que suelo hacer habitualmente, sino que seguí las directivas de Amazon al encontrarlo listado en la sección de Astronomía del Kindle... sin darme cuenta de que también lo estaba en la de UFO, que es como llaman ellos a los OVNIS.

Tan sólo me fijé en lo de la historia secreta de la NASA, pensando que se trataba de una historia sobre las pifias y fallos cometidos por la entidad, no en una conspiración de la NASA y del gobierno americano para encubrirnos la existencia de monumentos y restos en distintos lugares del Sistema Solar de una civilización desaparecida.

Sin conocer realmente el tema, empecé a leer el libro y ya en la introducción vi la chamusquina, pero lo que realmente me mató fue el primer capítulo: todo un refrito sobre la famosa Cara de Marte, cuando ya se han publicado fotos que la desmienten.

No obstante, la forma en que está explicado me picó la curiosidad, sobre todo cuando llegué al tema de las imágenes que se tomaron en 1998. La forma en que lo presenta el autor te deja la duda, así que ni corto ni perezoso, me fui aquí, me bajé la imagen, la cargué en el Paint.NET, apliqué un Autonivel y un volteo horizontal, hice un zoom más o menos a la mitad de la imagen, y vi, que, efectivamente, no había una cara ni nada que se le pareciera de lejos. De hecho, incluso en el caso de que la imagen estuviera retocada, si la cara no se ve con esa resolución, tampoco se verá con más resolución, y eso es lo que hicieron en 2001, volvieron a tomar imágenes con mayor resolución.

Lo más chocante de todo es que en capítulos posteriores, dado que lo de la cara ya no se sostiene ni de lejos, ¡ahora encuentran la de un felino!

En fin, que el libro está lleno de mentiras evidentes por sí mismas, visiones parciales, muy parciales, sobre todo lo que cuenta, conspiración Kennedyana incluida, y la mayoría de pruebas no es que tengan alguna posibilidad de ser, es que, con un vistazo a las mismas fotos originales que ellos citan y ponen en su libro, se evidencia la mentira más absurda y descarada. 

En fin, que ni te acerques al libro.

***

Siguiendo la misma tónica, y dando un repaso por encima a algunas fotos, yo también he encontrado no una cara, sino todo un ser completo. Iros aquí: http://themis.asu.edu/zoom-20020724A.html, haced clic en la imagen de la izquierda (esta), bajad abajo del todo y veréis al monstruoso monstruo:

image

Podéis ver sin ninguna duda los ojos y un poco más adelante la boca abierta, y una cola reptiliana justo detrás que se enrosca hacia arriba.

Hala, que no os coma.

lunes, 10 de agosto de 2009

Michiu Kaku: Physics of the Impossible

Recomendado, o más bien no recomendado, y con razón, por la sección de libros de la revista Analog, el libro no carece de prendas, si bien resulta demasiado flojo en cuanto a contenidos técnicos.

Pese al título (Física de lo Imposible), el libro contiene buenas dosis de divulgación, y lo que es más importante, divulgación de casi ultimísima hora, pese a que los contenidos sean muy flojos, lo que viene a decir que como tengas algunos conocimientos, por pocos que sean, ya sabes qué es lo que contiene el volumen.

Principalmente orientado a las ciencias espaciales, que por cierto son la especialidad del autor, no desdeña entrar en otros temas. Pese a ser uno de los teóricos de la teoría de cuerdas –que levanta ampollas entre quienes la apoyan y quienes no-, en el libro dicha teoría es una más de entre todas las posibles, si bien es cierto que la pone por encima.

El libro se divide en tres partes, cada una de ellas engloba las diferentes “clases” de imposibilidades (del I al III) que el autor piensa está analizando. En las de Clase I, los avances actuales no permiten dichas cosas, pero quizás en unos cientos de años sean posibles. En las de Clase II necesitaremos avanzar mucho y conocer mucha más ciencia para llevarlas a cabo. Y finalmente las de Clase III están completamente fuera de las leyes de la física, más allá de cualquier posibilidad a no ser que cambie nuestra concepción del universo o podamos modificar dichas leyes básicas.

Cada capítulo empieza con un comentario sobre alguna tecnología de alguna novela de ciencia ficción, para pasar luego a explicarnos por qué no es posible y cómo, avances mediante, podría serlo. Ciertamente los ejemplos de las novelas son trasnochados y dan una idea de que Kaku ha leído poca ciencia ficción últimamente, amén de un tono de superioridad que da muy mala impresión para el aficionado, sobre todo si éste se da cuenta de que el autor no tiene ni puta idea de ciencia ficción.

Durante la disertación el autor nos va desgranando temas relacionados con la materia de la que se está hablando, aunque en algunos puntos se va por los Cerros de Úbeda o más allá, aunque siempre en tono comedido y explicativo.

La clasificación de los tipos de imposibilidades es, cuando menos, un tanto extraña. Entre las de Tipo I están los campos de fuerza, la invisibilidad, los phasers y las Estrellas de la Muerte, el teletransporte, la telepatía y la psicoquinesia (¡toma ya!), los robots, los extraterrestres y los platillos volantes, las naves espaciales, la antimateria y los anti-universos (antimateria y demás).

Las de Clase II engloban el viaje más rápido que la luz, el viaje en el tiempo y los universos paralelos. Finalmente, las de Clase III son las máquinas del movimiento perpetuo y la precognición.

El autor no ha andado muy fino en la clasificación, porque las justificaciones de por qué muchos de estos elementos podrían ser posibles en cada escala de futuro no están muy claras, y menos aún en temas como la telepatía, la psicoquinesia y la precognición, que en primer lugar y personalmente me parecen estupideces y en segundo lugar no andan muy finamente entendidas por el autor.

En fin, que si quieres pasar un rato sin más, este es tu libro. Si buscas algo más serio, mejor cógete otra cosa.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Peter Kolosimo: Sombras en las estrellas

image Kolosimo está considerado un magufo del estilo de von Daniken y similares, y lo cierto es que con este libro no se desmiente, no al menos en la segunda y tercera partes.

Mientras leía Digital Apollo me surgió la duda de si tendría en mi biblioteca alguna historia de la astronáutica, y en seguida recalé en el libro que nos ocupa, que enmohece en la sección de olvidables pese a sentir cierta añoranza cuando lo leí en mis tiempos muy jóvenes…

Sin haber terminado el anterior, me puse con este, y la verdad es que la primera parte resulta salvable, ya que nos traza una breve historia de la astronáutica, comenzando con los primeros cohetes e inmediatamente pasando a las bombas volantes alemanas y de ahí a la cohetería moderna, y escribo moderna en cursiva porque el Copyright del libro data de 1966 aunque en el interior se narren hechos hasta de noviembre de 1969, quizás añadidos del traductor o en posteriores ediciones no registradas…

Pero sólo salvable, porque los tonos fascistas y pro rusos son evidentes en la primera y segunda parte. En el desarrollo de los hechos coloca en primer lugar descubrimientos rusos con fecha posterior a los que después describe. Es decir, para contar cualquier cosa cita un hecho ruso en, pongamos, 1950. Tras describirlo, el texto continúa citando otros hechos occidentales anteriores, dando así una falsa impresión de preponderancia rusa, pero sin llegar a mentir.

No obstante, toda la obra no es más que un montón de basura salvo algunos detalles. En general, pone vida en todos los planetas del sistema solar, nos habla de ovnis y de otros efectos paranormales como algo que existe y que es normal, mezclando argumentos de obras de ficción con supuestas realidades… Y no se trata de inexactitudes, sino de flagrantes mentiras, como el caso de los púlsares, que en la obra se quedan como emisiones de extraterrestres siendo demostrado en 1968 que eran estrellas rotantes… Sí, ciertamente es muy cerca del Copyright de la obra, pero en esta se llega hasta finales de 1969…

Otro ejemplo más flagrante es el de ciertos meteoritos en los que investigadores llegan a descubrir hasta “hongos”… Cita nombres y fechas, pero una búsqueda en Internet no resuelve nada (ni siquiera los nombres aparecen como investigadores), así que lo más seguro es que se trate de datos inventados…