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jueves, 7 de junio de 2012

The Genesis of Science: How the Christina Middle Ages Launched the Scientific Revolution, James Hannam

El libro hacer un amplio recorrido sobre la ciencia medieval europea. Es decir, parte de aproximadamente el siglo X y termina con Galileo en el XVII, cerrando así el período medieval.

Cubre casi todos los temas, desde la medicina hasta la física y la metafísica con especial hincapié en la dualidad religión/ciencia y los problemas que trajo a muchos religiosos y laicos.

El libro se divide en una veintena de capítulos y cada uno de ellos se centra en un tema y en un arco temporal concreto, enfocándose, más que en una serie de descripciones generales, en varios autores y filósofos.

Esto hace que el libro quede bastante abrupto con muchos saltos acá y allá y sin mucha coherencia más allá de lo que se cuenta en las páginas que lees en ese momento.

El autor ha querido crear un pivote triple: cronología, autores y temática, y, a mi parecer, no ha conseguido nada coherente y sí mucha descoordinacion y viaje adelante y atrás en el tiempo.

Al final, una vez leído por completo, la obra es, más que nada, un compendio de personas y sus escritos, combinados de forma pobre con una secuencia temporal y temática.

La obra hubiera quedado mucho más coherente si se hubiera cogido por temas y los hubiera desarrollado desde un principio a un final, más al estilo de Los descrubridores de Boorstin y menos al de una mera enumeración más o menos consecuente de autores. 

Si bien intenta imbricarlos dentro del contexto histórico y en relación a otros precursores menos famosos, no lo termina de cuajar bien.

No obstante es una obra que te ilumina sobre la ciencia en el período histórico en cuestión, que va desde aproximadamente el 1000 al 1600. Personalmente creo que le falta un primer capítulo que cubriera con más detalle el período que va desde la caída del Imperio Romano (400 o así) hasta el año 1000, pero lo mismo en ese período no hubo innovación alguna, cosa que personalmente dudo.

Lo cierto es que la cosa no empieza a arrancar hasta el 1400 aproximadamente, pero con anterioridad sí que se hicieron varios descubrimientos interesantes, sin contar los que seguramente se perdieron por la poca comunicación entre diferentes lugares.

domingo, 29 de enero de 2012

El tejido del cosmos, Brian Greene


Sólo he visto otra reseña más o menos seria de este libro, y es esta. Estoy totalmente de acuerdo con ella, aunque me gustaría añadir algo más.

Greene es un reconocido experto en la teoría de cuerdas y se encuentra en la punta de la investigación sobre el tema, por lo que mucho de lo que leemos aquí está, en cierta medida, sesgado hacia sus conocimientos. Tienes que haber leído a Smolin y a otros detractores de la teoría de cuerdas para comprender dónde están las cosas escondidas debajo de la alfombra. No obstante, a veces nos lo deja entrever, sobre todo en los últimos capítulos del libro.

Un ejemplo de ello es el hecho de que nombra, de refilón, la teoría de lazos, de la que apenas explica nada, siendo otra teoría tan válida como la suya. También oculta el gravísimo problema matemático que hay en las cuerdas, ya que tiene tantos parámetros que cualquier cosa es posible siempre que se ajusten de forma adecuada.

Lo que sí que toca, pero nombra de pasada, es el tema de la equivalencia matemática de las cinco teorías, y es que, pese a ser equivalentes matemáticamente hablando, físicamente no lo son, y donde unos parámetros tienen unos valores, en la otra son completamente diferentes, o más bien inversos.

Personalmente creo que la Teoría M podría explicar el funcionamiento del universo, pero creo que adolece del mismo problema que la mayoría de teorías imperantes: siempre dependen de un soporte físico fijo, mientras que la de lazo no, y siempre que una nueva teoría ha superado a la anterior lo ha sido porque ha eliminado (o echado hacia atrás) dicho soporte.

De todos modos es un libro que te deja bien claro el estado actual (bueno, de hace unos cinco o seis años) de la física y la cosmología.

sábado, 29 de octubre de 2011

The annotated Turing, Charles Petzold

El libro intenta explicar el paper de Turing sobre su famosa máquina y la indecibilidad del algoritmo de software. Y digo intenta porque no lo consigue.

El libro es pesado, lento, y completamente ininteligible excepto las partes en las que el autor nos desglosa temas biográficos o históricos. Ciertamente es el peor Petzold de todos, carente de esa magia en la palabra como la que podemos ver en su Code.

Ya sé que el tema es difícil, pero él lo es más, recargando por ejemplo los axiomas de Euclides hasta hacerlos ininteligibles, así como la notación empleada en el texto, que en lugar de adaptar y clarificar, oscurece.

Centrado en Los números computables, con una aplicación al Entscheidungsproblem, que parafrasea y comenta, también habla de los infinitos, de la matemática no lineal y termina concluyendo con le décimo problema de Hillbert, pasando por la cuestión de la mente y de si nuestro cerebro o el universo son o no una máquina de Turing.

En el caso de que estés interesado en un análisis de las máquinas de Turing, el ínclito Penrose en La nueva mente del emperador lo explica mucho más racional y coherentemente.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Richard Dawkins: The God Delusion

Casi no voy a comentar nada sobre el mismo y os dejo el enlace de la Wikipedia en castellano y en inglés, que considero explican mejor que yo le libro.

Sólo decir que el libro debería ser una lectura obligatoria en cualquier colegio o universidad porque pone los puntos sobre las íes, a veces con algo de humor negro. La lástima es que, como pasa con la mayoría de libros buenos, no está traducido al castellano (¿Por qué será que sólo se traduce la morralla?).

Wikipedia en castellano

Wikipedia en inglés.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Hawking & Mlodinov: The Grand Design

Quiero decir que este libro es un insulto para el lector, o más bien para el comprador. La mitad de las escasas 208 páginas la conforman un glosario y el índice.

Pero el mayor insulto no radica en eso, el mayor insulto está en que se trata de un libro a medio terminar, dejando al lector con la miel en los labios sobre la Teoría M (que no es más que los cinco grupos de teorías de supercuerdas más la cromodinámica cuántica, todas ellas rodeadas dentro de un cuadrado –que por cierto es uno de los chistes que aparecen en el libro), que el autor no explica ni por asomo.

No obstante dejar la cosa a medio, el libro es bastante bueno porque aclara en muy pocas páginas lo que en otros del mismo tipo (es decir, de divulgación) tardan páginas y páginas de complicadas explicaciones para, al final, no aclararnos nada.

Ciertamente lo poco que trae está expresado con un sincretismo y claridad rayanos en la genialidad, pero el defecto es que se queda a medias… Espero que no sea porque el amigo Hawking esté en las últimas y viendo que no le iba a dar tiempo a terminarlo, lo dejara así.

El libro contiene algunas imágenes muy bellas a todo color (también en la edición Kindle, que es la que he leído), y trae insertas varias caricaturas humorísticas de gran valor ya que, haciendo relación al texto, se ríen de él.

De todos modos, si alguien siente curiosidad por la Teoría M, el libro de Greene, El Universo Elegante, la cubre bastante bien, aunque ya se encuentra un poco desactualizado porque, si no recuerdo mal, no nombra teoría del multiverso ni la materia y energía oscuras, que, si bien el libro de Hawking trata lo primero, ni por asomo nombra lo segundo, dejándonos ver las dos corrientes actuales dentro de la cosmología.

El tema de dios (no, no es una errata), tan cacareado en los medios de comunicación cuando anunciaron el libro, se toca de soslayo cuando el autor afirma que éste no hace falta según las nuevas teorías.

viernes, 4 de junio de 2010

Marcelo Gleiser: A Tear at the Edge of Creation

Dicen que Marcelo es una segunda versión de Carl Sagan, y lo cierto es que el libro así lo parece. Dado que no he leído a Sagan en inglés, no puedo comparar, pero parece que es así. El libro empieza con una introducción sobre religión y cómo la ciencia la ha ido apartando hasta el punto de no necesitarla para casi nada.

Ante tus ojos, y gracias a los avances en astrofísica y cosmología, Marcelo te va demostrando cómo Dios retrocede ante ellos y cómo la ciencia es capaz de ir explicándolo todo poco a poco.

Luego le toca al tema de la biología y la vida, y aquí, pese a que nuestros conocimientos son algo menores, también vemos cómo la religión tiene que retroceder a pasos agigantados.

Aparte de eso, el libro es una buena introducción a los aspectos más avanzados de la cosmología y biología.

Por otro lado, el autor se coloca en el grupo de los que piensan que jamás habrá una teoría de la unificación y que siempre, siempre, habrá aspectos nuevos y no cubiertos por dichas teorías.

martes, 16 de febrero de 2010

Bardi: The Calculus Wars

El subtítulo del libro explica el contenido: Newton and Leibinz, the greatest mathematical clash of all time, que traducido al castellano podría quedar como “Newton y Leibinz, la mayor colisión matemática de todos los tiempos”.

De Newton hay buenas y abundantes biografías, algunas de ellas citadas aquí, pero de Leibinz no he sido capaz de encontrar nada que no sea mortalmente aburrido intentando explicar el pensamiento del biografiado o simplemente insoportablemente soporífero por el contenido. Creo haber empezado cuatro libros y leído sólo uno.

Pero este es algo diferente. Aparte del tema de la batalla entre Newton y Leibniz por la prioridad en la invención del cálculo, exquisita –y tediosamente- cubierta, se nos reseña la vida de ambos, así como sus otros logros. Pese a no ser dos biografías completas, sí que nos dan una idea de quiénes fueron y cómo vivieron.

De Newton ya he hablado por aquí, pero de Leibinz no. Nació en lo que ahora es Alemania y antes una serie de reinos más o menos descentralizados, y sirvió a varios nobles de aquellas tierras. De una gran inteligencia, valorado por toda Europa por sus pares, Leibniz, más que un científico, fue un filósofo que intentó explicar el sentido del universo y, de paso, inventó el cálculo ya que, como muchos de aquellos hombres, sus intereses iban variando y rotando. Mientras a Newton le dio por la alquimia (que Leibinz detestaba) y la religión, al otro le dio por explicar el funcionamiento básico de las entidades (su monadología y su alfabeto universal –del que Stephenson se hace eco en su serie) y a realizar una monumental investigación heráldica de su gobernante, de la que terminó hasta las cejas y nunca pudo acabar dado lo exquisitamente detallado de la misma.

En aquellos años la Europa científica estaba dividida en dos grandes grupos: el continente y las islas británicas, y ambos competían. Newton no hubiera publicado si no lo hubieran obligado a ello, pero Leibniz publicaba y creaba periódicos científicos alegremente, muchas veces bajo seudónimo. Y tenía amplia correspondencia con otros lúmenes de la época, como los Bernoulli.

Todo el libro gira en torno a la invención del análisis, pero sin entrar en detalles técnicos más allá de los meramente imprescindibles para entender la guerra que ambos científicos llevaron a cabo.

Y como dice el refrán, se pilla antes a un mentiroso que a un cojo, puesto que en este libro las cosas no aparecen como en otros, y yo me vuelco a creer que la razón está de parte de Bardi. En la mayoría de libros divulgativos sobre el tema, Leibniz es el bueno y Newton el malo, y con eso no me refiero a que la prioridad fuera del primero siendo robada por el segundo, no, sino que sólo el segundo usó armas sucias en esta guerra.

Se dice que Newton utilizaba a sus amigos y a la Royal Society de forma feroz y sin contemplaciones para apoyarse y desacreditar a Leibinz, pero sin embargo poco se dice sobre el último y sus cartas y publicaciones anónimas, así como de los intentos infructuosos de meter en la liza a otros científicos amigos de él. Sin embargo en este libro se le quita algo de fuego a la parte newtoniana y se le da a la otra. Ignoro cuál sería la realidad, lo que sí sé es que el método fluxional de Newton era barroco y muy difícil de entender, mientras que la notación de Leibniz es la más clara y todavía sigue usándose en su mayor parte.

miércoles, 6 de enero de 2010

VVAA: The Cambridge Companion to Leibniz

image Huye, huye como de la peste, amigo lector, de un libro escrito por muchos autores y en el que en el prólogo el editor/coordinador se ve en la tesitura de explicar e integrar, punto por punto, todo lo que los demás autores han escrito.

Lo digo con conocimiento de causa, y más tras haber leído –no, mejor dicho, hojeado- este libro.

Mira que lo he intentado, por activa y por pasiva. En el Kindle DX, en el PC, en el UMPC, en el MAC, boca abajo, boca arriba… Aunque lo cierto es que cuando un libro es un truño, por más que quieras suavizarlo, seguirá siéndolo.

Realmente no sé a qué se puede deber, pero en este tipo de obras compartidas en las que los autores deben demostrar su sapiencia, todos compiten por meter el mayor número de datos posibles sin que les importen otras cosas como la facilidad de lectura, el suave devenir del texto o simplemente evitar embotar al lector con una retahíla de datos.

Pues bien, este libro reúne todas esas características. Es pesado de leer, lento, denso, casi incoherente entre los distintos capítulos… Lo único que podría salvarlo de una quema virtual es que es muy posible que sea un libro de filósofos para filósofos. Otra no concibo, porque si esto está destinado a estudiantes, pobrecillos.

Para aquellos interesados, comienza con una densísima y soporífera introducción del coordinador intentando vanamente integrar las demás partes. Tan intensa es que con leértela ya habrás acabado con el libro, pues resume y condensa todo el contenido posterior.

Tras un capítulo biográfico, los autores pasan a ir desglosando toda la ideología y conocimientos de Leibniz, con abundantes citas de sus obras, así como las interacciones con otros filósofos de la época, pero en plan máquina de repetición.

Vamos, que como obra divulgativa no vale un colín. Quizás sí como especializada, pero esa es otra historia. Mi gozo en un pozo.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Gell-Mann: El quark y el jaguar

clip_image002 Este es un libro que compré hace mucho tiempo y no sé por qué se me olvidó leer, o más bien fui posponiéndolo para encontrar el momento oportuno, momento que no llegó y después se convirtió en habitual de mi estantería y pensé que ya lo había leído, hasta que una conversación sobre ciencia ficción en un foro dedicado a los cachivaches electrónicos de leer me llevó a revisar mis Ultramares… Para sorpresa mía encontré hasta siete novelas sin leer, de esas que uno va comprando y colocando en su orden adecuado y luego se olvida de que las tiene.

Como consecuencia de ello, hice una rápida revisión de más estantes y me encontré con todavía más volúmenes pendientes aparte de los que ya sabía. Entre ellos se encontraba este que aquí estoy comentando. Como fue el más apetecible de todos, lo cogí.

Gell-Mann es un físico premio Nobel que ha estudiado y deducido, entre otras cosas, los quarks y la cromodinámica cuántica. Es un investigador pluridisciplinar que lo mismo estudia biología que física o botánica, lo que se evidencia en este libro.

La idea del autor es la de darnos un repaso a los niveles de complejidad que hay en nuestro universo, desde la teoría cuántica hasta la ecología, pasando por muchos otros ámbitos como la psicología o la teoría de la evolución.

También nos explica la estratificación en la ciencia, cómo la mecánica cuántica se acerca a la física clásica y a la química, y cómo ésta última se interrelaciona con la bioquímica y así recorriendo todos los niveles posibles, sin olvidar temas tan disparejos como la informática y la ecología.

El texto es muy agradable de leer y, pese a la profundidad del mismo, apenas hay detalles excesivamente técnicos, en contraposición a otros libros de divulgación, que se centran más en los detalles que en la esencia, porque este es un libro de esencias, algo parecido al GEB pero mucho menos pesado, pedante, engorroso y autocomplaciente.

Es un libro para pensar, para plantearte el universo y la condición humana, para aprender sobre los aspectos cognitivos y sociales. Es una recopilación de todo, una maravilla escrita que uno no debe perderse.

No te asustes, en él no hay nada excesivamente técnico y sí muy revelador sobre nuestra relación con y hacia el universo.

No debes perdértelo.

sábado, 31 de octubre de 2009

Ann Druyan (editora): The Variety of Scientific Experience

Este es el libro de prueba que compré desde el propio Kindle Internacional. Me pareció una buena compra, el bajarme un libro que recogiera algo de Carl Sagan, que fue uno de mis héroes de juventud y del que tengo prácticamente todo lo que pude comprar en castellano, por supuesto, Cosmos y El Cometa incluidos. De hecho, no hace ni tres semana que me releí el primero de ellos. Lo que toca un poco los cojones es que la edición electrónica sea más cara que la de papel, cosa que parece ser que está pasando con algunos libros.

En esta recopilación, Ann Druyan (la esposa de Sagan), recoge las nueve charlas que Sagan dio en 1985 en la Universidad de Glasgow con el título de Natural Theology y que se conocen como las Gifford Lectures.

Si re repente has echado la cabeza hacia atrás, un poco estupefacto de ver a Sagan hablar de religión, que no te extrañe tanto. Las tres constantes del autor son el estudio de la posibilidad de vida extraterrestre, su trabajo con las sondas espaciales de la época y su aversión hacia la paraciencia, las maguferías y demás charlatanerías (entre las que está incluida la religión). De hecho, su única novela, Contacto, tiene como principal ingrediente exactamente estos tres temas.

Si no fuera por el formato del libro, en el que las ilustraciones van por un lado y el texto por el otro -cosas de pasar algo con poco cuidado a edición electrónica-, su lectura hubiera sido de lo más cómoda e interesante. En mi caso, muchas de las ideas vertidas en el libro son viejas y conocidas, y a veces resulta tedioso volver a leer siempre la misma justificación sobre algo que es evidente por sí mismo y que no necesita ninguna.

Pero entiendo que haya gente que no lo tenga tan claro como yo, de hecho recuerdo haber expresado los mismos argumentos en muchas de mis conversaciones de juventud con mucha gente, argumentos sacados del propio Sagan, Asimov y otros. Incidentalmente tampoco está de más recordarlos.

Sagan arremete gentil pero sin contemplaciones contra los creyentes en ovnis, experiencias o poderes paranormales, religiones y demás. Y a mi modo de ver lo hace muy bien, sin dejar a los creyentes salida alguna excepto la de la fe: es decir, me da igual lo que digas, yo creo y punto.

El libro, que no es muy largo, termina con una serie de preguntas y respuestas que se hicieron en las charlas. Quizás sea esta la parte más interesante de todo el libro. Da gusto leer cómo cierra puertas, transforma las preguntas intransigentes en risas y explica de forma coherente por qué el que pregunta se equivoca.

sábado, 8 de agosto de 2009

Douglas R. Hofstadter: Gödel, Escher, Bach

No recuerdo quién me recomendó el libro, pero fue en relación a El camino de la realidad de Penrose. Ciertamente no puede haber dos libros más dispares, no sólo en el contenido, sino en la forma.

No me ha gustado mucho en cuanto a contenidos, pienso que el autor se va más allá de las Nubes de Orión más de una vez, eso sin contar que muchas veces las relaciones entre el grácil bucle están como que muy traídas de los pelos, arrastradas diría yo.

Eso sí, la prosa, exabruptos del estilo “ahora quiero contar esto” excluidos, es muy buena, y los diálogos entre la tortuga y Aquiles no tienen precio y los efectos sintácticos y semánticos que el autor desea están muy conseguidos la mayoría de las veces.

Pese a ser un libro muy aclamado, desde mi punto de vista hasta ha envejecido mal, sobre todo en relación a la genética y otras zarandajas que no vienen muy a cuento en el devenir del texto. En la portada de la edición leída (Drakontos Metatemas) aparece una cita de Martin Gardner: “… profundidad, claridad, amplitud, talentos, belleza y originalidad… un gran evento literario.” Pues bien, la cita lo califica y cualifica perfectamente: un evento literario más que otra cosa. En lontananza oigo las carcajadas del maestro… En fin, sigamos.

Desde que he empezado a escribir esto estoy pensando en el tema del libro, y ciertamente me resulta muy difícil de decidir. Trata de matemáticas pero no es de tal. Trata de bioquímica, de informática, de lógica, de música, pero no es de esas cosas. Extraño (no el bucle). Más bien se trata de un batiburrillo que el autor quiere hacer circular, mostrándonos unas similitudes entre los distintos temas que personalmente creo que muchas veces no existen, o si existen lo hace por otro lado.

Todos sabemos que la ciencia es circular, que muchas cosas están repetidas en otros ámbitos de la misma y de la realidad cotidiana o no (el ejemplo más claro es la Teoría de la Gravedad de Newton y la de la atracción de partículas eléctricas), pero no lo está como dice el autor, no al menos desde mi punto de vista.

Entre otras cosas nos vamos acercando al problema de la indecilidad de Gödel, pasando por Turing y por otras contradicciones lógicas para demostrarnos el famoso teorema, sin que el autor consiga aclararse mucho, la verdad. Luego entramos en el tema de la inteligencia artificial, la autoconsciencia y el desarrollo por capas, visible tanto en la ciencia como en la naturaleza y la vida misma.

Pero me da la impresión de que el autor no lo tiene claro. La verdad es que en realidad, desde el punto de vista científico actual, todavía no está claro, pero Hofstadter nos lía más, se mete donde no lo llaman, por decirlo de alguna manera.

Si me forzaran a ponerle un tema al libro, diría que es un tratado sobre la expresión “esta sentencia es falsa” o la construcción matemática “1 = 0”. Y el autor se lía, y se lía mucho a mi modo de ver, con lo fácil que es entender que ambas son, simplemente, falsas vistas desde fuera, y falsas vistas desde dentro. No hay magia, no hay contradicción, ya lo dijo Gödel, un conjunto de reglas, por muy elaborado que sea, no puede describirse a sí mismo, hay que estudiarlo desde otro más potente, y desde ese nuevo nivel es falsa, y punto.

Eso no quiere decir que el libro no sea entretenido, que lo es, como también es difícil en su parte central cuando nos formaliza la teoría de números y alcanza a Gödel, volviendo a suavizarse de nuevo al final. De hecho, el diálogo final es exquisito en cuanto a todo. Eso sí, tómatelo con calma y no hagas como yo, que me lo leí de dos sentadas.

domingo, 5 de julio de 2009

Daniel J. Boorstin: The Seekers

Tercer volumen de la serie que se inicia con Los Descubridores y continúa con Los Creadores. Leído en inglés y en formato electrónico y con el DRM eliminado (lo compré cuando tenía el DR1000 y el Papyre, pero vendí estos dos y ahora tengo el Kindle, y nadie me va a impedir leer un libro que ya he comprado). El leer un libro de estos en formato electrónico y en inglés se debe a que cuando fui a comprarlo no pude encontrarlo en castellano, ni en mi biblioteca local, ni en la FNAC ni el Casa del Libro online. A fecha de hoy sí que está, pero cuando yo lo compré, no.

Bueno, el libro sigue la tónica de los dos anteriores, aunque a mi modo de ver flojea mucho, tratando temas muy dispersos y saltando de un lado a otro sin mucho fuste ni continuidad alguna. Ya lo dice el propio autor, este es su libro más personal de los tres y en el que ha puesto lo que ha querido.

Se nota, y no poco. Filósofos y pensadores, sus ideas y sus conceptos, pero siempre occidentales, es sobre lo que trata este volumen, que creo es el de menor longitud de los tres. Comienza bien, con una secuencia más o menos ordenadas de los buscadores de la religión, pero luego empieza esturrear los temas y los conceptos.

El libro se hace pesado a veces, y más con la edición electrónica, que no vale el precio pagado por ella, con enormes errores de formato como ausencia de cursivas y de cambios de sangrado cuando cita a los autores.

Y poco más que decir. Algo sobre los filósofos griegos, algo sobre los medievales y algo sobre los clásicos, etc.… Si quieres enterarte de las líneas de pensamiento más comunes de la historia de la filosofía, este es tu libro, pero ojo, que todos los que están, son, pero no están todos los que son.