viernes, 12 de marzo de 2010

Gómez: Matemáticos, espías y piratas informáticos

Segundo volumen de la serie El mundo es matemático. Este libro trata de la codificación y criptografía tal y como reza su subtítulo. Ciertamente el título está un poco traído de los pelos, pero su contenido bien merece la lectura.

Me llama mucho la atención que un tomo de apenas 150 páginas (y no todas dedicadas a ello) sea capaz de condensar de forma más que satisfactoria las más de mil páginas de The code-breakers, que es, para aquellos que no lo sepan, todo un clásico del tema que nos ocupa, y de hecho ha sido un shock bastante impactante.

El libro es ameno, y excepto un error que luego comentaré, fantásticamente coherente y explicativo. Da gusto cómo se pueden expresar los algoritmos criptográficos con breves pinceladas, que encima resulten coherentes y bien pergeñadas y que hagan que los veas con una claridad increíble. Desde las ténicas monoalfabéticas hasta las de clave pública pasando por todo el rango habitual, pese a tener un capítulo un poco de relleno y con poca relación con la criptografía, pero todo es cuestión de justificar el título.

Aun así, el libro merece mi recomendación más que absoluta. Joder, jamás he visto una forma más clara y coherente de explicar el funcionamiento de la máquina Enigma, aparato que se las trae.

El error del que hablaba está en la página 86, y tiene relación con el código Hamming de corrección de errores. La explicación básica está bien si el libro tuviera menos nivel, pero al autor no le habría costado mucho contar que la corrección de errores no se hace comparando el resultado recibido con la pauta de bits más cercana, sino que los tres bits extra (en el caso explicado), están ahí para poder revertir el bit que ha cambiado por error. Es decir, esos tres bits extra son una especie de CRC de los bits originales, y tan sólo hay que comprobar las operaciones lógicas que los generaron para ver qué bit no coincide. De hecho, unas páginas después el autor, al explicar los códigos de recuperación de errores de los números de las tarjetas de crédito y de los códigos de barras, aplica el mismo principio que para el Hamming. Perdonable error en un libro de tanta calidad.